Si no se producen nuevos incidentes en la manifestación convocada para hoy en Valencia, "todo habrá sido una tormenta en un vaso de agua amplificada por las redes sociales, la cobertura exagerada de ciertos medios y la teatralización de algunos en su intento de rentabilizar la conflictividad social. En realidad, se han cometido excesos por las dos partes, pero ni ha habido heridos de consideración ni graves altercados". No obstante, el que los incidentes hayan sido menores no quiere decir que se deba pasar página sin más. "Las autoridades valencianas se han equivocado al despreciar las reivindicaciones de los estudiantes" y ha habido agentes que han protagonizado "alguna actuación desafortunada", como dijo el ministro Fernández Díaz, que horas después se desdijo "de forma ridícula". "Tanto el ministro como la delegada del Gobierno han quedado retratados en su bisoñez y han caído en la trama de esa teatralidad". "El peligro real" es que la crisis y el descontento provoquen en los próximos meses un aumento de la presión social, ante la que el PSOE debe actuar con responsabilidad y el Gobierno debe "saber mantener el rumbo y evitar actuar con el amateurismo que han demostrado el ministro del Interior y su delegada del Gobierno".
EL MUNDO 3. Editorial